Tras largas horas de ensayos y de grabación o rodaje, vuestras dotes interpretativas están por fin en pantalla y, para posibilitar la distribución de vuestra obra en distintos países, otra persona con esas mismas dotes interpretativas os va a prestar su voz. ¿Qué pasaría si lo hiciera con un diálogo mediocre por culpa de una traducción automática, si un programa modificara vuestras expresiones faciales para ajustar los movimientos labiales o incluso si una voz sintética se apoderase de vuestra corporalidad? Todas estas prácticas ya están intentando implantarse en la industria y tienen un impacto directo en vuestra imagen y en la percepción de vuestro talento a nivel internacional. Ayudadnos a luchar por que vuestro trabajo se proteja y respete.