Habéis pasado meses, en ocasiones años, creando una obra de la que sentir un gran orgullo, que transmita exactamente las sensaciones y emociones que teníais en mente, trabajando con equipos con muchísimo talento artístico y una enorme profesionalidad. ¿Por qué dejar que esa historia a la que tanto mimo y esfuerzo le habéis dedicado se internacionalice usando un motor de traducción automática que no entiende de matices y es incapaz de reproducir el alma y la esencia de vuestra creación? La recepción de vuestra obra a nivel internacional está en juego. Si negociáis en vuestros contratos una cláusula que impida el uso de traducción automática, no solo estaréis contribuyendo a mejorar las condiciones de todo un sector: también estaréis protegiendo la integridad de vuestro trabajo.