Sois la institución que vela por la promoción, la protección y la difusión del patrimonio cultural. La riqueza léxica de nuestras lenguas oficiales, nuestro humor tan característico, la belleza de nuestros acentos, las marcadas personalidades de nuestras regiones, el color de nuestros modismos, nuestros referentes más arraigados… ¿Hasta cuándo vais a seguir permitiendo que una tecnología retroalimentada por sus propias regurgitaciones marque el futuro de nuestra lengua y corrompa nuestro patrimonio, nuestro pensamiento crítico, nuestra diversidad y nuestra capacidad para seguir transmitiendo todo tipo de ideas, de la más sencilla a la más compleja? No valorar e impulsar la contribución cultural de la traducción y la autoría humana, y en su lugar perseguir a tientas el espejismo de una tecnología que está aquí para borrarnos, tendrá un impacto devastador en nuestro acervo lingüístico y sociocultural.