Cada vez hay más opciones de entretenimiento, más cadenas públicas y privadas, más plataformas de distribución de videojuegos y de vídeo bajo demanda, cada una con su cuota de suscripción, más redes sociales de contenido audiovisual gratuito… ¿Vais a dejar que una traducción automática carente de espíritu crítico, sensibilidad ni creatividad determine el valor de vuestro contenido internacionalizado? La mala calidad de una adaptación audiovisual puede incidir negativamente en vuestra competitividad y en la percepción de vuestro público sobre la calidad del servicio que ofrecéis.