Lo sabemos porque lo sufrimos con vosotres: desde hace unos años, las tarifas no solo están estancadas, sino que a menudo bajan; los plazos son cada vez más ajustados y las exigencias cada vez mayores; los volúmenes de trabajo están descendiendo y el número de profesionales aumentando. Pero ¿creéis que la respuesta radica en sumarnos al declive de nuestra profesión, aceptando supeditarnos a un algoritmo y conformándonos con las migajas de presupuestos a menudo millonarios? Debemos ser muy conscientes de las implicaciones de fomentar o participar en el uso de la inteligencia artificial generativa, tanto en el ámbito privado como profesional, y de cómo sumarse a esta tendencia, ya sea por desconocimiento o por miedo, contribuye a la degradación y destrucción de nuestro gremio. Luchemos juntes por un futuro con traducciones de calidad y condiciones dignas.